TDAH adulto y procrastinación: por qué no es pereza (y qué hacer)

Me diagnosticaron TDAH a los 43 años, poco después de descubrir de la existencia de esta neurodivergencia cuando se lo diagnosticaron a los hijos de una amiga. Desde el primer minuto que leí los síntomas me sentí retratada. Dispersa, inatenta, con cien proyectos por hacer y doscientos abandonados a medias. Toda mi vida pensé que era "así porque sí" incluso porque “yo quería”. Pero resultó que lo mío tenía nombre.
Toda una vida siendo "la caótica" (sin saber por qué)
En el colegio aprendía bien lo que me interesaba, pero como en general nada me motivaba lo suficiente, no había manera de hacerme centrar para sacar buenas notas. No hacía los deberes ni aunque me pagaran — es literal, lo he probado.
Y sin embargo, el año que el temario de Historia llegó a Historia del Arte, pasé mágicamente de un cero a un diez. Solo ahí. El resto del temario me daba exactamente igual; ese trozo, sin saber muy bien por qué, me enganchó del todo. y en este caso me volvió a caer bronca pero porque si soy capaz de sacar esas notas ¿por qué no lo hacía en el resto de las materias? pero es que todo lo demás me aburría soporíferamente, no era capaz de enfocarme.
Toda la vida escuchando que era caótica, desordenada, que no me esforzaba lo suficiente. Y resulta que no era yo: era el TDAH.
ahora que veo que a los niños con TDAH les adaptan hasta los exámenes en el colegio, me dan casi ganas de llorar. No por pena — por todo lo que me hubiera cambiado saberlo entonces.
Por qué la procrastinación en TDAH no es pereza
La ciencia lo explica con un concepto muy útil: el cerebro con TDAH no se mueve por importancia, se mueve por interés, reto, novedad o urgencia. Si una tarea no activa ninguno de esos cuatro motores, por muy importante que sea objetivamente, cuesta un mundo sostener la atención — no por falta de ganas, sino porque el cerebro literalmente no genera el impulso para hacerlo. Y cuando sí activa alguno, puede pasar justo lo contrario: hiperfoco total, horas sin notar el tiempo, sacando un diez donde antes sacabas un cero. Eso también o he vivido, te olvidas hasta de dormir.
Mi primer proyecto que murió de un día para otro

Mi primer proyecto como diseñadora web fue una página sobre actores de cine. Llegó a tener miles de visitas y a generarme algo de dinero. Y un día, sin previo aviso no pude seguir más. había ido perdiendo la motivación hasta que se me hizo imposible seguir. Así, de golpe. Ahí se quedó. Tengo varios proyectos más con la misma historia: empiezan con toda la fuerza del mundo y mueren de un día para otro, da igual el tiempo o incluso el diner que haya invertido en ellos, sencillamente no puedo seguir.
Lo que hago hoy para gestionarlo
Hoy estoy diagnosticada y me medico. No es magia — no me convierte en otra persona — pero tengo que admitir que ayuda. (Esto es solo mi experiencia personal, no una recomendación: si sospechas que puedes tener TDAH, lo importante es buscar una valoración profesional, no automedicarte por lo que leas en un blog.)
Me conozco y sé qué me motiva. Cuando algo empieza a perder fuerza, lo reinterpreto para que vuelva a motivarme: si no es por orgullo propio, es por dinero; si no es por dinero, es por poder permitirme algo; y si no, es por ver la cara de alguien cuando lo consiga. Casi siempre hay un ángulo que hace que vuelva a merecer la pena.
Adapto el tipo de tarea a mi estado. Cuando me cuesta, trabajo en bloques cortos con victorias rápidas. Cuando estoy motivada y entro en modo foco, dejo que las tareas se alarguen todo lo que haga falta — ahí me sobra todo lo demás.
Delego sin culpa lo que me cuesta y no me compensa. Sobre todo lo tedioso, lo repetitivo, o lo que me obliga a crecer en una dirección que no quiero tomar.
Preparando el camino a mi hija

Todo esto también lo hago pensando en ella. Tiene papeletas de heredar este “don“ de su madre, y quiero poder ayudarla como a mí me hubiera gustado que me ayudaran. Que si algún día se siente "la caótica" de su clase, le podamos poner un nombre a lo suyo rápido, y las herramientas para gestionarlo.
Toda una vida pensando que era un desastre, y hoy sé que simplemente tenía un cerebro que funciona distinto — y que, una vez que lo entiendes, se puede trabajar con él en vez de contra él.
— Eliana Cascales, CEO de Hithabit
Cerebros como el mío también tienen sitio aquí
Estamos metiendo todo lo que he aprendido sobre mi propio TDAH dentro de Hithabit. Todavía no hemos lanzado, pero si te sientes identificada o identificado con algo de esto, apúntate a la lista de espera. Te aviso yo en cuanto esté lista.

Sobre la autora
Eliana Cascales
Product Manager con TDAH y Madre Soltera. Hithabit CEO